miércoles, 14 de abril de 2010

viernes, 2 de abril de 2010

MAGA-DIECINUEVE

Con viento del este hiciste una cama,

soplaste sobre ella para templarla

y con el murmullo de tu voz de agua

me cantabas nanas sin letra.

Y dormiamos tan juntos

que amaneciamos siameses,

y mediamos el tiempo

en latidos.

Y en tus dedos

yo tocaba mis canciones,

llenos de teclas de celesta.

Y tu pulso tamborileaba

en mis sienes y muñecas

como diminutas patas de ciempiés,

y nos repartiamos los labios y los dientes

y del alfabeto las impares.

Y en tus dedos yo tocaba

mis canciones

llenos de teclas de celesta...